Quinoa, o quinua, significa en quechua ‘cereal madre’; como alimento básico de los incas fue objeto de consagraciones y culto a lo largo de los siglos precolombinos, pero tras la llegada de los conquistadores su cultivo retrocedió rápidamente ante el dominio del maíz y la patata, y sólo permaneció en aislados enclaves indígenas.
No sería hasta bien avanzado el pasado siglo cuando varios científicos y nutriólogos redescubrirían sus copiosas propiedades y posibilidades.
Sí deben destacar su alta digestibilidad, sus proteínas vegetales de alta calidad, su completa relación de aminoácidos esenciales, sus pocas e insaturadas grasas cardiosaludables, sus eficientes minerales y vitaminas, su fibra, y su ausencia de gluten que, dada la versatilidad, ensancha los horizontes gastronómicos de los celíacos.
Contiene el doble de proteínas que los cereales habituales, menos carbohidratos, vitaminas del grupo B, muchos minerales y grasas saludables.
Principales componentes de las semillas:
341 calorías por 100 g, proteínas de alta calidad (14%), hidratos de carbono (60%), gomas (4%), grasas (5% ), fibra (7%), minerales (calcio, fósoforo, hierro, magnesio) y vitaminas (C, E, B1, B2 y niacina).
Principales indicaciones: afecciones catarrales e infección de las vías urinarias (por su aporte de nutrientes, los cuales inciden positivamente en nuestro sistema de defensas) y como alimento en dietas vegetarianas, para aportar proteínas de alta calidad.
Por si aún no te decides, añadiremos una maravillosa cualidad de la quinoa: que su cultivo no requiere plaguicidas ni fertilizantes, por lo que los platos que preparemos con ella nos ahorrarán efectos nocivos para la salud
Receta básica
Se cocina igual que el arroz, dos medidas de agua por una de de quinoa, y fuego lento, incluso con refrito previo.
También basta con echarla en abundante agua hirviendo, pasar a fuego lento, tapar la cacerola, y esperar de 12 y 15 minutos.
Añadamos la sal –muy poca– acabada la cocción.
Si previamente doramos la quinoa en una sartén con aceite, removiendo sin cesar, y luego la cocemos siguiendo el proceso explicado, adquirirá un matices de avellanas y nueces.
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